viernes, 8 de abril de 2016

Señor del mundo (Robert H. Benson)

Ficha técnica
Título: Señor del mundo
Título original: (Lord of the World, 1907)
Autor: Robert H. Benson
Editorial: Stella Maris
Nº de páginas: 311
ISBN: 9788416128938
1ª Edición, Junio 2015

Sinopsis de la editorial 
Señor del Mundo es la primera distopía publicada en el siglo XX y probablemente la primera de la historia de la literatura. Su influencia puede detectarse en grandes obras literarias como Un mundo feliz de Huxley y 1984 de George Orwell. Asimismo ejerce influjo en el universo fílmico reciente que recrea visiones del Anticristo, el Apocalipsis y la Segunda venida como la saga de La Profecía.Esta novela sitúa su acción en los albores de nuestro siglo. Felsenburgh, un caudillo carismático, se convierte en Presidente de Europa y es aclamado por las multitudes como un nuevo mesías. Habla todos los idiomas y se entiende con los representantes de las diferentes tradiciones culturales sin ningún problema. Todos lo ven como el artífice de la nueva paz, centrada en un culto humanista hipócrita que esconde su ambición de poder. En esa situación, el sacerdote Percy Franklin viaja a Roma para entrevistarse con el Sumo Pontífica. Allí descubrirá la amenaza. Robert Hugh Benson retrata a la perfección una humanidad que vive en la periferia, en lo intrascendente, en lo insustancial. Señor del Mundo es también una crítica al ideario universalista nacido con la globalización, que aspira a una moral laica que trata de imponerse como la única posible.
 
Opinión personal
Reseña para la editorial Anika entre Libros.

Oliver Brand está eufórico. Acaban de conseguir la paz con Oriente gracias a la intervención de Julian Felsenburg, un hombre del que nadie sabe nada pero ante el que todos caen rendidos. Gracias a su proverbial intervención será aclamado como el Hijo del Hombre.

El padre Percy es llamado con urgencia a Roma. Deberá estar presente para la toma de decisiones.

Los católicos comienzan a ser perseguidos mientras que Felsenburg comienza su andadura como presidente de Europa.

Robert H. Benson nos ofrece una distopía siniestra en contra de todo lo que pueda parecer.

En principio nos encontramos con una lucha entre el humanismo y la secularización de la sociedad en contra del catolicismo, cuyos miembros viven en contínua tensión y acosados por la nueva religión que pretende al hombre como Dios.

Sin embargo, también nos ofrece inicialmente unas relaciones diplomáticas críticas ante la iniminente declaración de guerra que pretende hacer Oriente.

Aún así, la novela se centra en la enigmática figura de Julian Felsenburgh, un hombre del que que no se conoce nada, pero gracias al cual se han establecido, parece que para siempre, las relaciones de paz entre todos los países del planeta. Sin embargo, esta idea de paz y maravilla, pronto se verá que no procede de una luz plena e incandescente.

Ante el triunfo del humanitarismo y el alejamiento de la sociedad del Dios católico, los creyentes son mirandos con recelo. En principio, se toleran, pero no dudan en atribuirles toda clase de fechorías, lo cual nos hace recordar los inicios del cristianismo. Con el auge de Felsenburg, convertido ya en presidente de Europa, los católicos son perseguidos sin contemplación, al mismo tiempo que se instaura un nuevo culto para una nueva religión.

Quizá muchos de los lectores estarán de acuerdo con las ideas apuntadas por el autor, quien nos muestra como se ha conseguido ver la luz gracias al progreso científico, a la superación de las supercherías de la Iglesia. Sin embargo, todo esto nos lo muestra como una mera ilusión del hombre alejado de Dios, que sucumbirá a su verdad al final de la historia.

En comparación, el Vaticano parece un lugar anclado en el pasado, donde todo es vetusto y donde existe una gran diferencia entre los prelados de la clase alta y baja.
Evidentemente, ante semejante contraste el lector en seguida se decantará por el ideal de Felsenburg, pero Benson nos tiene preparados un importante giro, además las importantes cavilaciones a las que se somete al padre Percy, también dará mucho en lo que pensar.

Felsenburg representa un político carismático, dialogante, en cuyo discurso predomina la paz en la tierra. Un político capaz de enardecer a las masas que claudican ante su imperiosa presencia.

El auge de Felsenburg transcurre paralelo a la persecución y caída de los católicos, pero finalmente acabamos descubriendo que el reino de Felsenburg es un reino de falsedad e hipocresía, basado en contentar a la plebe mediante placeres y diversiones, alejándoles de lo verdaderamente importante, ofreciéndoles la eutanasia en los momentos de desesperación.

Es una novela compleja, difícil de dilucidar, que trata de mostrar la verdad y perseverancia del catolicismo. Sin embargo, pocos lectores podrán enfrentarse a ella sin aumentar sus dudas.

A pesar de ser escrita en 1907 se puede poner de aplicación en la actualidad, donde muchos presumen de alejarse de la religión, de considerarse ateos, apóstatas y agnósticos, pero que acaban claudicando ante la religión del poder, del dinero u otras. Y es que para bien, o para mal, el hombre necesita algo a lo que aferrarse.