lunes, 19 de septiembre de 2011

El cuaderno de Maya (Isabel Allende)

Ficha técnica
Título  El cuaderno de Maya
Autor  Isabel Allende
Editorial Plaza & Janes, Círculo de Lectores

Nº de páginas  448

Sinopsis
«Soy Maya Vidal, diecinueve años, sexo femenino, soltera, sin un enamorado, por falta de oportunidades y no por quisquillosa, nacida en Berkeley, California, pasaporte estadounidense, temporalmente refugiada en una isla al sur del mundo. Me pusieron Maya porque a mi Nini le atrae la India y a mis padres no se les ocurrió otro nombre, aunque tuvieron nueve meses para pensarlo. En hindi, maya significa "hechizo, ilusión, sueño". Nada que ver con mi carácter. Atila me calzaría mejor, porque donde pongo el pie no sale más pasto. Mi historia comienza en Chile con mi abuela, mi Nini, mucho antes de que yo naciera, porque si ella no hubiera emigrado, no se habría enamorado de mi Popo ni se habría instalado en California, mi padre no habría conocido a mi madre y yo no sería yo, sino una joven chilena muy diferente.»

Opinión
La historia comienza con Maya y su abuela despidiéndose en el aeropuerto de San Francisco, cuando parte rumbo a Chiloé. Una vez en esta pequeña isla, comienza a escribir una especie de diario de su vida. Una vida vinculada principalmente a sus abuelos paternos, pues han sido quienes cuidaron de ella desde, casi, su nacimiento.

En realidad podríamos dividir el libro en dos historias: la que ella nos cuenta de su pasado, lo que nos explica como llegó a una isla "dejada de la mano de Dios" según ella, y su presente en el que intenta adaptarse a las gentes de Chiloé, al silencio y a la calma que imperan en una isla en la que parece que el tiempo no pasa.

El pasado de Maya podría definirse de dos formas, porque éste tiene un punto en el que su vida comienza a cambiar de forma radical. La muerte de su Popo, su abuelo paterno, marca el punto de inflexión, el cambio entre la Maya niña y la Maya adolescente, quien empieza a codearse con el alcohol y las drogas, incapaz de superar semejante pérdida.

Con un padre que no la comprende, y que parece que nunca la quiso, Maya se refugia en el alcohol. Posteriormente será internada para curarse, pero acabará cayendo en manos de las drogas y lo que es peor, en manos de traficantes, de forma que acaba sumiéndose en un infierno del que no es capaz de escapar por su propia voluntad.

Sabemos que consigue huír de ese mundo, y de algo que ha hecho y por lo que la persiguen, porque lo cuenta desde el principio. Chiloé, se supone que es un lugar al que nunca irían a buscarla.

En Chiloé vivirá junto a Manuel Arias, un antiguo amigo de su abuela. Junto a este hombre, acostumbrado a vivir solo con sus recuerdos y sus pesadillas relativas a la época de la dictadura, Maya empezará a comprender a la gente de la isla. Le extraña lo abierta que es la gente, que las casas no tengan puertas, su especial sistema de trueque...

En Chiloé, Maya conseguirá desintoxicarse de verdad de su pasado, y comenzará a surgir una nueva Maya que también será capaz de conocer el amor.

Personalmente, me ha parecido una historia dura por momentos. Creo que muy bien narrada, me he sentido transportada realmente a un mundo oscuro, con unas descripciones fabulosas. A veces, incluso me he sentido con impotencia, sólo de pensar el dolor y el sufrimiento de las familias que sen afectadas por las drogas. Vamos que me ha tocado hondo.
Por otro lado, la vida de Maya en Chiloé, me ha llenado de calma y de sosiego. Me gustaría viajar allí y sentir las sensaciones que me ha transmitido el libro.

En conclusión, una muy buena novela.
Puntuación: 4