viernes, 26 de febrero de 2016

Llara. La maldición de las águilas (Javier Pérez)

Ficha técnica
Título: Llara. La maldición de las águilas
Título original: (Llara. La maldición de las águilas, 2015)
Autor: Javier Pérez
Editorial: Stella Maris
Nº de páginas: 287
ISBN: 9788416541089
1ª Edición, Septiembre 2015

Sinopsis de la editorial 
Año 54, cerca de Medul, Hispania. Llara tiene dieciséis años, ojos de tormenta y alberga tanto odio en su pecho que no siente temor alguno. Ha huido de las minas romanas de oro, donde compartía la mesa y el lecho de Publio Gaius Inco, hasta que éste la sustituyó por otra mujer. Inco gobierna a su antojo la región entera, haciendo valer la fuerza de sus soldados y el brillo del oro que arranca a las montañas.

Dispuesta a llevar su venganza hasta las últimas consecuencias, la joven descubrirá que posee el don de arrastrar tras ella a todo un ejército, y se verá obligada a decidir si acepta su destino como reina de los hombres libres y líder de la desesperada revuelta del pueblo astur contra el poder de Roma. Pero ¿quién es en realidad Llara? ¿Qué secreto esconde?

Opinión personal
Reseña para la editorial Anika entre Libros.

Año 54, Medul, Hispania

Llara decide huir de su hogar, junto al procurator metallorum Inco, después de ver como la había sustituido por otra mujer.

Gracias a Ubel consigue sobrevivir escondida en el bosque. Sin embargo, en su pecho anida el odio y va creciendo el deseo de venganza.

Llara pronto descubrirá que tiene poder para reunir a todo un ejército capaz de enfrentarse a los romanos. Así comenzará un nueva rebelión por parte de los astures. Pero ahora saben como piensan los romanos y la fortuna parece estar de su lado.
 
Javier Pérez nos ofrece una novela ambientada en Medul, las famosas Médulas, en el momento en que los romanos esquilmaban el oro a una tierra rica en dicho metal.

La protagonista, Llara, es una muchacha inocente que, aún ante la visión de su pueblo esclavizado y vilipendiado, sólo podía pensar bien de los romanos. Su padre la había vendido al procurator metallorum, quien se había prendado de su belleza, a cambio de tierras. Un buen negocio para un hombre que en aquella época sólo podía aspirar a ofrecer a su hija por unas cuantas monedas. Mirándolo desde su perspectiva su vida había mejorado, aunque a Llara este hecho le quedó grabado en su corazón.

Con el transcurrir de los años, Llara se acomodó a la vida de los romanos. No se trataba de una vida de lujos, pero era mucho mejor que la que había conocido hasta el momento. Gracias a su nuevo amo, aprendió a leer, a hacer cuentas y a comportarse como una patricia, aunque tales conocimientos no le sirviesen para mucho en el mundo en el que se desenvolvía.

Pero Llara llegó a clavar en lo más profundo de su corazón el dolor, la humillación y la traición de Inco. A pesar de comprender a los romanos, de aprender su modo de comportarse y de pensar, nunca pudo creer que ella pudiese a pasar a ser un segundo plato. Además se había acomodado tanto que ya no se encontraba entre los suyos.

Inco representa el poder de Roma ante los astures. Pero aunque parece un poder avasallador está dispuesto a mostrar otro tipo de poder, el que proviene del ingenio y de la inteligencia; aquel que es capaz de subyugar a quienes ven con sus propios ojos la enormidad de la creación de complicados artefactos y herramientas que facilitan el trabajo de quienes los han creado. Un poder capaz de encoger los corazones.

Sin entenderlo, asistiremos a unas fuerzas sobrenaturales que, aunque mínimas, ayudarán al levantamiento del pequeño contingente astur contra los romanos. Sólo quedará por ver si estas fuerzas serán suficientes para demostrar a los romanos que no pueden apropiarse de una tierra en contra de sus legítimos dueños, a cambio de esclavizarlos.

Aunque la historia mejora al ir avanzando en su lectura, hay que decir que de su inicio no se deduce esta aventura en las Médulas. El comienzo es un tanto extraño y sobrenatural pues nos encontramos con un lago que refleja extrañas cosas, desde pueblos, a golondrinas, hasta un cielo despejado en días de lluvia.

Esta manera tan extraña de comenzar la historia tendrá su explicación al final, por lo que el autor consigue culminar y explicar estos extraños sucesos de una manera coherente, aunque para ello se tenga que basar en maldiciones, en poderes eternos y en la continua lucha del bien y del mal.

La narración es sencilla y fácil de seguir, ya que no utiliza términos complejos, ni explicaciones extensas y complejas sobre los asentamientos romanos.

Tal vez los amantes de la novela histórica encuentren la novela un tanto floja por las connotaciones sobrenaturales; sin embargo, el resto de lectores podrán disfrutar de una historia de superación, de búsqueda interior y de lucha por la libertad y la igualdad, al mismo tiempo que gozarán de pequeñas escaramuzas.