miércoles, 14 de diciembre de 2011

Asesinos sin rostro (Henning Mankell)

Ficha técnica
Título                     Asesinos sin rostro
Autor                     Henning Mankell
Editorial                Tusquets
Nº de páginas       304
Serie Wallander:   1    
         
Sinopsis

En este histórico primer encuentro con sus lectores, el inspector Wallander debe resolver un caso casi tan complicado como su vida personal. Mientras procura desenmascarar a los despiadados asesinos de una anciana que ha muerto con la palabra "extranjero" en la boca antes de que los prejuicios raciales latentes en la comunidad desaten una ola de violencia vengadora, Wallander debe enfrentar el abandono de su esposa, la hostilidad de su hija, la demencia senil de su padre y hasta su propio deterioro físico a causa del exceso de alcohol y comida barata y la falta de sueño. Wallander terminarán por hallar la inesperada solución del caso, pero sus problemas familiares no acabarán con este libro. Por no hablar de los de su país, arrojado a una nueva era en la que, como cree el inspector, "la inquietud aumentará bajo el cielo".

Opinión
Este es el primer libro de la serie Wallander. Aunque la trama se resuelve en cada uno de los libros, si os vais a aventurar a leer la serie os recomendaría que lo hicieséis por orden porque la evolución de los personajes sí tiene continuidad a lo largo de toda la serie.


En este caso estamos ante el asesinato de unos granjeros. Nadie sabe el cómo ni el por qué. No hay pistas. Toda la investigación va a la deriva.
Lo que me gusta del libro es que centra mucho en la investigación, en lo que pueda ésta influir en los personajes, en sus sentimientos. También en la velada, o no tan velada, crítica hacia el futuro de la sociedad sueca.


Wallander nos hace ver como empiezan a proliferar los inmigrantes, sobre todo ciertas regiones. Nos muestra como son atacados. Vamos que esa maravillosa Suecia también destila xenofobia. Lo que más me ha llamado la atención es que parecen que en cuanto llegan los hacen vivir en una especie de campamente de refugiados.


En cuanto a su vida personal, Wallander aún no acaba de superar la ruptura de su matrimonio (tal vez este se haya roto porque se implica demasiado en el trabajo). Bebe demasiado. Le encanta la ópera. Para dar un punto de inflexión, su hija le presentará a su novio un chico negro ¿qué tal lo llevará Wallander?
También tiene que estar pendiente de un padre que vive sólo, y que parece un poco gruñón. Una hermana que vive lejos, pero que de vez en cuando le llama para cuide de su padre. En una de esas tardes de duro trabajo, su padre aparecerá vagando con una maleta, lo que hará replantearse algunas cosas a Wallander.


Como ya dije, una de las cosas que más me gusta es como trata la investigación del caso. Todas las pistas, las pocas que hay, son posibles huecos para la investigación aunque sean naderías. Vemos como se van deshaciendo o creando nuevos hilos. Pero el final está muy bien trazado. No se ve forzado como otros libros al uso. No quedan flecos sueltos y eso para mí es importante.

Lo más entrañable o quizá triste, es que se ve separado de su compañero de toda la vida por la grave enfermedad que padece éste. Sin embargo, encuentra momentos para ir a visitarle y que le ayuda a encauzar el caso.


Os recomiendo su lectura, aunque de los libros que he leído hasta ahora es el más flojillo. Las reflexiones que hace Wallander son impresionantes.


Os anoto una de las frases que más me ha gustado del libro: "Cada vez que Kurt Wallander entraba en un piso desconocido, pensaba que estaba mirando las tapas de un libro que le acababan de dar. El piso, los muebles, los cuadros, los olores eran el título. Entonces empezaría a leer".


Puntuación: 4