lunes, 26 de enero de 2015

El telegrama Zimmermann (Barbara W. Tuchman)

Ficha técnica
Título: El telegrama Zimmermann

Título original: (The Zimmermann Telegram, 1958)
Autor: Barbara W. Tuchman
Editorial: RBA

Nº de páginas: 320
ISBN:
9788498677669 
1ª Edición: Abril, 2010
 

Sinopsis de la editorial


En enero de 1917 la Primera Guerra Mundial estaba en un trágico punto muerto. Los ingleses sabían que Europa sólo se salvaría si los Estados Unidos intervenían. Pero el presidente Wilson se aferraba a su neutralidad y a sus esfuerzos por mediar en la negociación de la paz. Y entonces, de pronto, el instrumento para empujar a los norteamericanos a entrar en la guerra llegó a una tranquila oficina inglesa. Uno de los miles de mensajes interceptados por el equipo de descodificadores británico era un telegrama en clave de Arthur Zimmermann, secretario de Asuntos Exteriores alemán. Un documento de alto secreto en el que se invitaba al presidente de México a unirse a Alemania y Japón en la invasión de los Estados Unidos. La recompensa
para México: recuperar los territorios de Texas, Nuevo México y Arizona. El plan estratégico del mando alemán: mantener a Estados Unidos ocupados en una guerra en su propia casa, al otro lado del Atlántico, lejos del escenario europeo. Y los británicos tenían que pasar esa valiosa información a Estados Unidos, sin revelar que habían sido capaces de descifrar los códigos secretos alemanes, para lo cual debieron utilizar todas las argucias del espionaje y la diplomacia. La ganadora del Premio Pulitzer Barbara Tuchman desvela en esta apasionante historia de espías, la verdadera historia de cómo los Estados Unidos entraron en la Primera Guerra Mundial y cómo un telegrama cambió el curso de la historia.

Opinión
Reseña para la editorial Anika entre Libros.
 
Barbara W. Tuchman nos ofrece en este ensayo los hechos acaecidos en torno a uno de los episodios fundamentales de la I Guerra Mundial, el cual provocó la entrada de Estados Unidos en la misma, el telegrama del ministro de asuntos exteriores alemán Arthur Zimmermann.

La autora no nos cuenta los hechos como en un ensayo tipo, sino que los ameniza dándoles un toque novelesco que hace que el lector se mantenga permanentemente atento y en espera de más información.

Todo comienza cuando Wilson gana las elecciones como presidente de los Estados Unidos. Los americanos no estaban por la labor de intervenir en la guerra y era el único candidato que les ofrecía la neutralidad ¿pero hasta cuándo?

Wilson no lo tuvo fácil. En más de una ocasión, con anterioridad al escándalo del telegrama, se habían dado motivos para entrar en la guerra, pero el presidente confiaba en la prudencia y en unas negociaciones de paz que trataba de llevar a cabo como país intermediario.

En su defensa hay que reconocer que no era un cobarde, como muchos creían, sino que pretendía llevar a cabo sus ideas. Unas ideas de paz que no lograron encontrar eco en la época en la que le tocó vivir.

Por otro lado, hay que achacarle un gran exceso de confianza en los países beligerantes. Pues no deja de ser extraño que un país neutral deje pasar mensajes cifrados a traves de sus cables sin tratar de averiguar su contenido, habida cuenta de ya que había conocimiento de los intentos alemanes de intentar que Estados Unidos y México se enfrentasen y así mantenerlos alejados de la guerra europea.

Sin embargo, los ingleses a punto de ahogarse en su propia isla no estaban por la labor e intentaban todo lo posible para que Estados Unidos entrase en combate y así inclinar la balanza a favor de los países aliados. Nada mejor que conseguir descifrar el mensaje que Zimmermann enviaba a través de los conductos norteamericamos.

Pero ahora surgía otro problema ¿cómo ponerlo en conocimiento de los norteamericanos? Hiciesen lo que hiciesen siempre podían sospechar que era una estratágema de los ingleses para que se enfrentasen a los alemanes.

Con una documentación detallada y una escritura amena, incluso en momentos divertida, la autora consigue mostrarnos todos los subterfugios empleados en una contienda que finalmente culminó con la entrada de Estados Unidos en la guerra, teniendo como telón de fondo el continuo enfrentamiento entre norteamericanos y mexicanos y el consabido odio, o más bien temor, al demonio amarillo, los imprevisibles japoneses.

Al más puro estilo de las novelas de espías, una vez comprobamos que la realidad supera a la ficción.